LA FAMILIA HERRERAS
Cuando en 1980 celebramos las bodas de oro de los abuelos, ya fue un acontecimiento familiar numeroso y emotivo. ¡Si ellos lo vieran ahora!. A ese viejo tronco del árbol entre Jacinto y Catalina en Adalia, le fueron creciendo las ramas y, ahora ya somos ciento seis. Hoy, cinco de diciembre del 2010 en el parador de Tordesillas, estamos una mayoría, con los hijos de sus hijos y, los hijos de sus nietos, más la otra abundante generación de niños que seguirá prolongándose…
Oímos ... (ver texto completo)
Cuando en 1980 celebramos las bodas de oro de los abuelos, ya fue un acontecimiento familiar numeroso y emotivo. ¡Si ellos lo vieran ahora!. A ese viejo tronco del árbol entre Jacinto y Catalina en Adalia, le fueron creciendo las ramas y, ahora ya somos ciento seis. Hoy, cinco de diciembre del 2010 en el parador de Tordesillas, estamos una mayoría, con los hijos de sus hijos y, los hijos de sus nietos, más la otra abundante generación de niños que seguirá prolongándose…
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