Fue una verdadera pena que la desidia de las autoridades ejasen caer la
torre del
campanario y primera arcada de la nave, la reparacion posterior, aparte de muy cara, se hizo cuando habia sido completamente expoliada, entre otras cosas desaparecio el
pulpito de hierro forjado, se levantaron las losas del piso en busca de no se sabe bien que, los
altares fueron sometidos a despojo, etc., todo porque no intereso al clero que se levantese una tapia, tras su caida, que impidiese en lo posible estos desmanes,
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