Esta Iglesia de Adalia, es un lugar entrañable para los que nacimos allí, un lugar añorado, muy íntimo y sagrado.
El otro día en el funeral de Cristina, revivimos el recuerdo que subyace de nuestra niñez. Al volver a ver el altar y, sentir ese olor y sonido a otro tiempo, toda la gente de nuestro pueblo sentímos esa caricia del afecto.
Los muros, los bancos... la subida al campanario para repicar las campanas. El confesionarío, silencioso y solitarío; donde por entonces guardábamos colas para decirle ... (ver texto completo)
El otro día en el funeral de Cristina, revivimos el recuerdo que subyace de nuestra niñez. Al volver a ver el altar y, sentir ese olor y sonido a otro tiempo, toda la gente de nuestro pueblo sentímos esa caricia del afecto.
Los muros, los bancos... la subida al campanario para repicar las campanas. El confesionarío, silencioso y solitarío; donde por entonces guardábamos colas para decirle ... (ver texto completo)