AQUELLA TARDE DEL MES DE JUNIO
Dame la mano y conmigo vamos
camino del Duero, espero ver al
amigo que sabe del ROMANCERO. Aquella tarde de junio donde escuche, “si te quiero”, mi vida tuvo el orgullo del amor cuando es sincero. Arriba de
Tordesillas, sin escuchar ni un lamento, brillaban las maravillas del mejor comportamiento. Era una tarde de junio, era un viento pasajero, era como un plenilunio con pasaje aventurero. Baje por el
puente a prisa, recordando a un matrimonio, noté que la buena brisa
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