CUANDO LA
NOCHE TE EMBARCA SIN DEJAR NUNCA TU TIERRA
Era una noche del mes de abril del año 1946, tres personas caminaban por el
camino Ruedangosto, llevaban dos burros con sus albardas, y sobre ellas dos sacos también llamados talegas de trigo, tapados con una manta cada uno, de pronto un alto seco y rotundo se dejo escuchar, en la mitad del camino, en aquel lugar donde el estraperlo se movía con bastante fluidez sin dejar apenas rastro, y que nadie jamás pisaba por la noche, pero que en los
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