No sabemos valorar nuestro patrimonio, lo cual dice mucho de las personas que habitan un
pueblo y sus autoridades. ¿Por qué esperamos a que algo esté caído, en
ruinas o extremadamente deteriorado para reaccionar?, lo peor es que a veces ni tan siquiera reaccionamos ante esas situaciones. Las
piedras de la
torre, algunas quedaron esparcidas entorno a la
iglesia, pero las mejores, fueron vendidas o descansan inútilmente decorando en forma de poyo las
puertas de algunas
casas del lugar. ¿Acaso no hay
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