LA SECA: AQUEL PASTOR LO PENSABA...

AQUEL PASTOR LO PENSABA
Eran aquellos años donde la emigración era forzosa en muchos pueblos agrícolas, hubo lugares que trazaron remedios para poder salir adelante, fueron parches al llegar la maquinaria agrícola, al fin muchas personas se vieron obligadas a emigrar. La cultura entonces era muy mermada, apenas se solía saber sumar y restar... dividir opiniones, y multiplicar gastos. y para escribir una carta se veían obligados a recurrir al amigo que supiera un poco de gramática. yo conocí ese tiempo de hace más de setenta años, conocí aquellas maletas de cartón piedra, y vi correr las lágrimas sobre las mejillas de muchas madres e incluso abuelos, Conocí a un señor de oficio pastor de ovejas, pude conversar con él algún rato, me llegó a decir que sus hijos no les quería ver de zagalillos ni pastores, cosa que con el tiempo fue realidad, sus hijos emigraron siendo muy jóvenes, cada uno de ellos en su edad de quince años más o menos, Eligieron las ciudades del norte de España, Este señor se marchó de mi villa, creo que aun caserío cerca de Valladolid. Tenía muy claro su futuro, y sus intenciones de vivir su familia lejos del caciquismo que existía en aquel entorno, donde algunos emigrantes tuvieron que irse de allí por no contratarlos para trabajar en sus fincas, Incluso los hijos de los obreros que pedían becas para estudiar en la Universidad de Gijón, les negaban las ayudas normales, a no ser que fueran gentes sin conciencia ni sentimientos, que solo adulaban a esos caciques, que mandaban en la Hermandad de Labradores y el Ayuntamiento, y si por casualidad eras autónomos agrícolas, les llovían los problemas, todo eran zancadillas, no me extraña que esto que escribo haya quien lo sufrió, yo en mi propia familia. Luego te llamaban no adicto a ser un rastrero que a todo le ponías pegas. Eso sí, con dignidad moralidad, y humanismo cristiano, de lo que ellos nunca tuvieron. G X Cantalapiedra. 27 – 9 – 2026.