CUANDO SE TRILLABA CON BURROS
Eran aquellos años donde subirte al trillo era todo una diversión para los niños y jovenes, las eras eran el punto donde las personas que vivian de la labranza al caer la tarde se reunían, más los agricultores se pasaban horas dando vueltas a las parvas, los trillos empedrados hacían su labor constante, y la horcas daban las llamadas vueltas a los cereales que se trillaban, el trillar con burros era lento, y encima querían llevar siempre el mismo recorrido, cosa que era fatal para trillar bien el cereal, hubo mulas o acemilas, que cuando el látigo las daba leña, solían correr algún rato, lo mismo algún caballo que se sentía fuerte en ese ambiente de trilla, con el tiempo llegaron los tractores que eran mucho más efectivos, y años después las cosechadoras, que dejaron las eras para deposito de paja u otros menesteres, La agricultura que en verano era a base de fuerza humana, cambio, los segadores se buscaron otros oficios, o marcharon camino de la emigración forzosa, y aquellas madrugadas que los agricultores se pegaban no se perciben ahora, La vida en los pueblos de Castilla es distinta a como fue en aquellos años de trabajo rural, pienso que la mano del hombre tiene que estar detrás de todo ese mundo de labranzas, aunque se llegue a mecanizar todas las faenas agrícolas.
Hubo una jota castellana que decía así.
“Tienes el carro en la puerta, señal que eres labradora, quien pudiera ser criado para llamarte señora”.
G X Cantalapiedra. 6 – 7 – 2026.
Eran aquellos años donde subirte al trillo era todo una diversión para los niños y jovenes, las eras eran el punto donde las personas que vivian de la labranza al caer la tarde se reunían, más los agricultores se pasaban horas dando vueltas a las parvas, los trillos empedrados hacían su labor constante, y la horcas daban las llamadas vueltas a los cereales que se trillaban, el trillar con burros era lento, y encima querían llevar siempre el mismo recorrido, cosa que era fatal para trillar bien el cereal, hubo mulas o acemilas, que cuando el látigo las daba leña, solían correr algún rato, lo mismo algún caballo que se sentía fuerte en ese ambiente de trilla, con el tiempo llegaron los tractores que eran mucho más efectivos, y años después las cosechadoras, que dejaron las eras para deposito de paja u otros menesteres, La agricultura que en verano era a base de fuerza humana, cambio, los segadores se buscaron otros oficios, o marcharon camino de la emigración forzosa, y aquellas madrugadas que los agricultores se pegaban no se perciben ahora, La vida en los pueblos de Castilla es distinta a como fue en aquellos años de trabajo rural, pienso que la mano del hombre tiene que estar detrás de todo ese mundo de labranzas, aunque se llegue a mecanizar todas las faenas agrícolas.
Hubo una jota castellana que decía así.
“Tienes el carro en la puerta, señal que eres labradora, quien pudiera ser criado para llamarte señora”.
G X Cantalapiedra. 6 – 7 – 2026.