DESTINOS EN LA EMIGRACIÓN FORZOSA
En los años de 1950, la emigración en La Seca fue forzosa, el Palo de la Telefónica en la esquina de la Plaza de España, por las mañanas era un lamento diario, personas jovenes sin tener trabajo ni medios económicos para subsistir, tuvieron que empezar una nueva vida nunca fácil, aunque ellos con el pasó de los años no lo quisieron comentar, se marcharon camino de Vascongadas, digamos Baracaldo, Ortuella, Portugalete, Asturias. Barcelona, Madrid, Valladolid y otros lugares donde poder comer diariamente, Tengo entendido que algunos de ellos con la familia acuestas vivieron en cuevas en las afueras de Baracaldo, ahora se llama Barakaldo, Y algunos que vinieron para Madrid ciudad, se acoplaron en lo que es ahora la M. 30. en las cuevas hechas en sus laderas, eran personas la mayoría jovenes, que tuvieron que trabajar donde encontraban el sueldo, debió de ser difícil aquellos comienzos, años después parece que se arreglo un poco lo de las viviendas, Más fueron muchas familias las que vivieron con derecho a cocina en una habitación de aquellos pisos, que no eran demasiado grandes, Habría personas que si se atrevieran a contarnos su vida seria un buen serial de calamidades, incluso de gente que se marchó en los topes del tren hasta Bilbao, por no tener dinero para pagarse el billete del viaje sin retorno. Recuerdo en mi infancia como venían los paisanos con su gabardina de color blanco y su reloj de pulsera, era la forma de presumir de su nueva situación económica, Cuantas personas tuvieron que vender hasta sus gallinas para poder comer, y sus burros para pagarse los gastos, de su emigración forzosa, No todo el mundo que emigro encontró la suerte en su camino. Ni todos sus hijos pudieron estudiar en universidades, Digamos que la mayoría si aprovecho la oportunidad de pisar nuevo suelo, aunque nunca fuera la tierra prometida. Tengo imágenes en la mente de ver el coche de línea de La Regional, como se llevaban hasta los colchones, y carros de burros que se llevaban a la estación de Medina del Campo a los emigrantes y su familia, con sus ropas y demás cosas del hogar. Hay recuerdos que son para toda la vida, es imposible olvidarlos, son nuestras raíces castellanas que durante siglos fueron la historia diaria de nuestra Villa. Aunque habrá personas que lo quieran negar, es normal la verdad duele, pero sanea las ideas de hacer idílico aquellos años de miseria y degradación. G X Cantalapiedra. 12 – 6 - 2026.
En los años de 1950, la emigración en La Seca fue forzosa, el Palo de la Telefónica en la esquina de la Plaza de España, por las mañanas era un lamento diario, personas jovenes sin tener trabajo ni medios económicos para subsistir, tuvieron que empezar una nueva vida nunca fácil, aunque ellos con el pasó de los años no lo quisieron comentar, se marcharon camino de Vascongadas, digamos Baracaldo, Ortuella, Portugalete, Asturias. Barcelona, Madrid, Valladolid y otros lugares donde poder comer diariamente, Tengo entendido que algunos de ellos con la familia acuestas vivieron en cuevas en las afueras de Baracaldo, ahora se llama Barakaldo, Y algunos que vinieron para Madrid ciudad, se acoplaron en lo que es ahora la M. 30. en las cuevas hechas en sus laderas, eran personas la mayoría jovenes, que tuvieron que trabajar donde encontraban el sueldo, debió de ser difícil aquellos comienzos, años después parece que se arreglo un poco lo de las viviendas, Más fueron muchas familias las que vivieron con derecho a cocina en una habitación de aquellos pisos, que no eran demasiado grandes, Habría personas que si se atrevieran a contarnos su vida seria un buen serial de calamidades, incluso de gente que se marchó en los topes del tren hasta Bilbao, por no tener dinero para pagarse el billete del viaje sin retorno. Recuerdo en mi infancia como venían los paisanos con su gabardina de color blanco y su reloj de pulsera, era la forma de presumir de su nueva situación económica, Cuantas personas tuvieron que vender hasta sus gallinas para poder comer, y sus burros para pagarse los gastos, de su emigración forzosa, No todo el mundo que emigro encontró la suerte en su camino. Ni todos sus hijos pudieron estudiar en universidades, Digamos que la mayoría si aprovecho la oportunidad de pisar nuevo suelo, aunque nunca fuera la tierra prometida. Tengo imágenes en la mente de ver el coche de línea de La Regional, como se llevaban hasta los colchones, y carros de burros que se llevaban a la estación de Medina del Campo a los emigrantes y su familia, con sus ropas y demás cosas del hogar. Hay recuerdos que son para toda la vida, es imposible olvidarlos, son nuestras raíces castellanas que durante siglos fueron la historia diaria de nuestra Villa. Aunque habrá personas que lo quieran negar, es normal la verdad duele, pero sanea las ideas de hacer idílico aquellos años de miseria y degradación. G X Cantalapiedra. 12 – 6 - 2026.