JUEVES Y VIERNES SANTO EN LA SECA
Hace muchos años, quizá más de sesenta y dos, cuando el Jueves Santo los obreros de la agricultura madrugaban para aprovechar el día, ya que a medio día empezaba dicha fiesta, esa tarde las personas más jovenes solíamos ir al Círculo de labradores, donde las cartas y el domino eran parte del tiempo libre, incluso personas mayores también acudían a los bares o cafeterías para jugar a dichos juegos, hubo personas que se jugaban esos días algún dinero en las llamadas chapas, o sea monedas antiguas al aire, y según su forma de dar la cara se podía perder o ganar. El Viernes Santo, se escuchaba la carraca de la Iglesia llamando a los oficios religiosos o la procesión, era obligado entonces cerrar bares y demás locales de diversión, incluso se comunicaba algunas personas fuertes la obligación de acudir a la Iglesia, para sacar a dichos santos de procesión por la Villa, éramos los más jovenes quien recibías el aviso del aguacil para estar allí presente, cosa que no fallábamos, entonces nuestra Villa tenía fama de poco religiosa, y tener personas ateas que se quedaban en su casa sin salir a la calle, para poder estar tranquilas, La procesión era sencilla, de vez en cuando tenía sus paradas, sus imágenes cómo La Dolorosa era fabulosa, lo mismo el Cristo atado a su columna, y el que yo y mis amigos llevamos era el Cristo del Perdón, toda nuestra panda de amigos nos avisaban, y por el camino nos íbamos relevando, aunque esta imagen no pesaba demasiado, La imagen que más pesaba era La Doloroso, que los que llevaban sus andas tenían unos bastones con horquilla para descansar del peso, cada imagen tenía sus devotos, y el respeto de las personas que acompañaban a la procesión era muy grande, Hubo unos años que se cambio de párroco, al marcharse de La Seca, Don Exuperio, quizá fue el que más ateos creo, luego estuvo Don Mariano Llanos, nacido en Rueda, que consiguió un nuevo viacrucis, más tarde Don Félix Sicilio Pardo, y Don Octavio. Fueron años de cambiar el ambiente de aquel valle donde ser cristiano era normal, más ser católico era cosa rara. Algo tenía aquel tiempo de emigración forzosa. La mayoría de los emigrantes se marchaba buscando dignidad y trabajo, cosa que era entonces fácil de conseguir. G X Cantalapiedra. 2 – 4 – 2026.
Hace muchos años, quizá más de sesenta y dos, cuando el Jueves Santo los obreros de la agricultura madrugaban para aprovechar el día, ya que a medio día empezaba dicha fiesta, esa tarde las personas más jovenes solíamos ir al Círculo de labradores, donde las cartas y el domino eran parte del tiempo libre, incluso personas mayores también acudían a los bares o cafeterías para jugar a dichos juegos, hubo personas que se jugaban esos días algún dinero en las llamadas chapas, o sea monedas antiguas al aire, y según su forma de dar la cara se podía perder o ganar. El Viernes Santo, se escuchaba la carraca de la Iglesia llamando a los oficios religiosos o la procesión, era obligado entonces cerrar bares y demás locales de diversión, incluso se comunicaba algunas personas fuertes la obligación de acudir a la Iglesia, para sacar a dichos santos de procesión por la Villa, éramos los más jovenes quien recibías el aviso del aguacil para estar allí presente, cosa que no fallábamos, entonces nuestra Villa tenía fama de poco religiosa, y tener personas ateas que se quedaban en su casa sin salir a la calle, para poder estar tranquilas, La procesión era sencilla, de vez en cuando tenía sus paradas, sus imágenes cómo La Dolorosa era fabulosa, lo mismo el Cristo atado a su columna, y el que yo y mis amigos llevamos era el Cristo del Perdón, toda nuestra panda de amigos nos avisaban, y por el camino nos íbamos relevando, aunque esta imagen no pesaba demasiado, La imagen que más pesaba era La Doloroso, que los que llevaban sus andas tenían unos bastones con horquilla para descansar del peso, cada imagen tenía sus devotos, y el respeto de las personas que acompañaban a la procesión era muy grande, Hubo unos años que se cambio de párroco, al marcharse de La Seca, Don Exuperio, quizá fue el que más ateos creo, luego estuvo Don Mariano Llanos, nacido en Rueda, que consiguió un nuevo viacrucis, más tarde Don Félix Sicilio Pardo, y Don Octavio. Fueron años de cambiar el ambiente de aquel valle donde ser cristiano era normal, más ser católico era cosa rara. Algo tenía aquel tiempo de emigración forzosa. La mayoría de los emigrantes se marchaba buscando dignidad y trabajo, cosa que era entonces fácil de conseguir. G X Cantalapiedra. 2 – 4 – 2026.