LA SECA: AQUEL HOMBRE Y SUS FANTASMAS...

AQUEL HOMBRE Y SUS FANTASMAS
Aquel hombre con más de ochenta años de edad, soñaba noche a noche con sus fantasmas, eran tiempos de pandemia, los pueblos de La Castilla Profunda, intentaban pasar tan malos tiempos de reclusión en sus viviendas, Los labradores salían hacer sus trabajos en el campo, pero los pueblos y villas, estaban como se suele decir muertos, nadie se movía por las calles, parece que ni los gallos cantaban al amanecer, las tabernas estaban todas cerradas, y los perros ni ladraban, parecían vivir una etapa de misterio, más aquel hombre seguía soñando con sus fantasmas de la época de su juventud. Era como pedirle cuentas de aquel tiempo pasado, donde quizá quiso ser un Don Juan de vía estrecha, Las noches eran terribles para él, sobre las cuatro de la madrugada, todas las noches soñaba con ellos, veía como le señalaban con su mano, diciéndole todo menos bonito, eran sombras que al dar la luz del dormitorio se evaporaban, luego intentaba dormir de nuevo, pero por su cerebro pasaban desprecios y otras frases, que él quizá en aquel momento de su juventud, no las daba importancia, Más aquel tiempo seguía día a día sufriendo sus reprimendas fatales, eran como un juicio a sus malas obras en la vida. Intentaba pasar página, pero noche tras noche le seguían sin dejarle descansar a gusto. Una noche de aquellas de la pandemia, quiso quedarse toda la noche en vela, oyendo primero la radio, y luego la televisión, pero al pasar la noche en aquel sillón, el sueño se apodero de él, y sus fantasmas aparecieron con más fuerza. Se sobresaltó, y el ruido de la televisión le dejo sorprendido, allí estaban con él en su cerebro, quiso en aquel momento echar cuentas de aquellos años de juventud loca. Más todo le parecía normal, eran cosas de la misma forma de vida de entonces. Más la televisión tenía proyectando una película de desamor, y de pronto se dio cuenta de su forma de actuar en aquella época. Los fantasmas le venían a pedir cuentas, eran demasiados días, su pasado parecía dudoso, se comentaba por su tierra, que tenía algún hijo perdido sin reconocerle, y tembló de miedo, pensando que le podían venir a pedir sus razones. Aún era de noche, pero su miedo le hizo mirar por su ventana, para ver si amanecía el día con más armonía, ya que no podría dar marcha a tras a su pasado desequilibrado. El miedo al momento aquel presente, le hacía tiritar, nunca podría contar a su gente su noche fatal. A veces la noche actúa de juez, para juzgar los pasos que quedamos atrás, que no fueron demasiado buenos, algunos humanos no lo pueden superar…. G X Cantalapiedra.