LA SECA: ERA UN HOMBRE TAN TACAÑO….....

ERA UN HOMBRE TAN TACAÑO…..
En aquel pueblo de la Profunda Castilla, hubo un hombre tan tacaño, que por no dar, no daba ni los buenos días, tan solo los prestaba, en sus formas de vida, todo era lograr dinero, nada le parecía bien, su bodega de vino, era bastante buena, y sus obreros de principio del siglo XX, recibían el peor sueldo de toda España, y les decía al pagarles, esto es un préstamo a cambio del sudor de la semana que viene. Más un día quiso aumentar sus cubas de vino en su bodega, y llamando a un cubero profesional, contrato dicha obra, antes le dijo al cubero, si puede ser te pagaré con vino y garbanzos, y si andas mal de tocino, chorizo o morcilla llegaremos a un acuerdo. El cubero le fabrico una cuba de unos 200, cantaros, o sea 16, litros el cántaro de vino, al terminar la cuba, fue probada, y el tacaño, no quería pagarle el precio convenido, si no darle algún garbanzo y tocino, el cubero dijo que no que solo el dinero, el tacaño quiso echar de su casa al cubero, y este hombre con la regla y el compás de su trabajo, le dio una soberana paliza, al hombre tacaño, que pronto denuncio al cuartel de la guardia civil, que había sido maltratado por dicho cubero, La guardia civil enseguida le detuvieron al cubero, que en el cuartel de la guardia civil declaro, ante el jefe del puesto, que era un cabo de dicho cuerpo, que sí, que le había pegado, pero con regla y compas. Al no poder cobrar dicho trabajo bien hecho. El cabo le dio ganas de reír, pero se mantuvo firme en su posición de jefe del cuartel. Llamando al hombre tacaño, para que contara su historia verdadera. Y dejara allí el dinero comprometido por aquella cuba, que una vez colocada en la bodega del tacaño, no se podía sacar entera, una vez construida, así fue como el tacaño, todo su pueblo término sabiendo su tacañería, que no les cogió de sorpresa a ningún vecino, Ya que solo vivía para ser más rico, aunque no en el cementerio de su pueblo, ya que termino marchándose de allí, hasta Medina del Campo, donde hace muchísimos años falleció, sin tener contratada su tumba, cosa rara en el tacaño. Que nunca pagaba lo que prometía. Así fue su vida de hombre tacaño, que por ahorrar ni tomaba café, ni otros pequeños caprichos. G X Cantalapiedra,