LA SECA: CUANDO LOS BURROS REBUZNABAN EN LOS CORRALES...

CUANDO LOS BURROS REBUZNABAN EN LOS CORRALES
Eran tiempos de labranzas cuando llegaron tractores, quizá soñaban bonanzas algunos agricultores. Hubo mulas conocidas por sus esfuerzos labrando, y burras nunca vencidas que vivieron rebuznando. Los domingos del invierno hubo multas trabajando, con el sufrimiento eterno del que siempre fue sudando. Los domingos encerrados como cualquier presidiario, los obreros anotando lo triste de su salario. Fueron años de lamentos, con los burros encerrados, aquellos malos momentos dejaron sueños bloqueados. Los domingos rebuznaban los burros por los corrales, y su música sonaba con sonidos nacionales. Los burros se contestaban con muchísima armonía, tales ambientes notaban un aire de fantasía. A las doce la mañana tocaban a mediodía, y los burros rebuznaban con su eterna melodía. Hoy que pasaron los años de tan buena sinfonía, vamos conociendo daños de su buena simpatía. Burros que les llaman asnos, siempre fueron compañía, en Galicia son pollinos que dejaban su porfía. Los rebuznos fueron signos que los niños aprendían, cuando pisaron caminos a las fincas que tenían. Fueron años penitentes, que buscaban compañía, hoy les tenemos presentes y nos produce alegría. Los rebuznos del domingo eran perfecta alegría, al que trabaje le extingo de su buena melodía. Burros que dejaron huellas, en caminos de la vida, muchos vieron las estrellas en su ruta más querida. Las mañanas del invierno siempre mirando al camino, pasaron el frío eterno en su penoso destino. Los burros ya no rebuznan en los corrales de siempre, hoy ya no existen las ruinas que llevamos en la mente. Aquella gran alegría de ver tan bonito ambiente, era buscar la armonía con el vecino de enfrente. Una voz firme y serena se notaba en los corrales, en cualquiera noche buena hubo misterios fatales. No debemos olvidadlo lo que fueron otros tiempos, el recuerdo hay que guardarlo aunque soplen nuevos vientos. G X Cantalapiedra.