VIVE, PERO DEJA VIVIR.
Estas palabras sencillas que me marcaron la infancia son las luces que me brillan para tener tolerancia.
Mi abuelo lo repetía, mi padre lo recalcaba, y las vi con simpatía cuando a mayor yo llegaba.
Vive dejando vivir, sueña con luces y
sombras, y no te quieras morir cuando de mayor te asombras.
La vida que gran
escuela, cuantas lecciones sentidas, el tiempo pasa que vuela con razones sorprendidas.
Vive sin trazar maldades, no arruines a nadie en vida, que sufrirás
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