HASTA QUE LLEGUE LA MUERTE. HASTA QUE SE VAYA EL SOL.
Aquella
noche de
invierno entre
niebla temerosa, alguien entro en el
colegio y nos mostró cierta cosa. Era el año 1962, un profesor nos recuerda, se llama Don Jaime
Montes, y un vecino se le agrega, el Hasta que digo yo, no es asta de la
bandera, El hasta preposición siempre se dice a cualquiera, el asta del
Toro Vega no tiene nunca una H, que parezca postinera. Hasta luego. Hasta mañana. Hasta que la muerte quiera. Hasta que se marcha el virus
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