Con verdadera pena he leído la noticia del fallecimiento de Sor Cándida.
Una de las monjas más entrañables, de nuestro
pueblo.
Quizás por vecindad, o por las golosinas que me daba a través del torno, cuando era monaguillo y una vez terminada la Misa, la llevaba las vinajeras, Cáliz, y demás sagrados útiles de la celebración de la
Santa Misa.
Fuimos a visitarlas en Mayo con Jose, con el fin de ver a su tía Clara, ya fallecida, y persona también muy querida en nuestro pueblo.
Particularmente me
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