Con estos antecedentes, no me extraña que no concedan ya nada a
Alaejos y con razón. Si construyesen aquí la pista esa de hielo, algún cafre haría más de una picia, de eso estoy segura. Tanto hablar del
ayuntamiento y tal, si tenemos lo que nos merecemos, y qué decir sobre aquel que arrojó a unos galgos vivos a un
pozo... Los jóvenes han perdido el rumbo, no se interesan por la
Iglesia, y estas son las consecuencias. Alaejos no tiene futuro.