Cuando empezó la Guerra los dos bandos eran muy desiguales. Los rojos poseían las riendas del Gobierno, el oro de
España, la mayoría del armamento, tanto del
ejército de Tierra, como de los de
Mar y Aire. Pero lo que no poseían en tan alto grado como las fuerzas nacionales era el valor, la conciencia limpia y serena, la idea del servicio a los altos ideales: Dios, la Patria, el bien del prójimo, la justicia, la moral... Ganaron la guerra quienes cimentaron su valor en los mejores y más puros ideales,
... (ver texto completo)