Aurelio, ahora, gracias a Dios, no se pasa hambre en
Alaejos, pero no merece casi la pena recoger las cosechas, hasta ahora subvencionadas, porque casi no es rentable. Por ello, muchos jóvenes se van y sólo los agricultores jóvenes más profesionales continúan en Alaejos. Por cierto, casi todos ellos son aficionados a las motocicletas, con las que también van a trabajar a la
huerta. Actualmente en Alaejos se celebra la denominada
Fiesta de la Siega para recordar los días de los que usted nos habla.
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