La primera compañía agradable del día eran unas simples ramas de támbara que se tostaban al fuego de una pequeña lumbre de invierno. Encima de la mesa unos trozos de guirlache a medio consumir, una pequeña cesta con nueces e higos chumbos y al lado, en la alacena, el plástico cubría trozos de turrón duro, blando de Jijona y una tercera barra de turrón de frutas en la que ya se había borrado la fecha de procedencia. Nadie buscaba los códigos de barras ni las fechas de caducidad porque eran tiempos ... (ver texto completo)
Acabo de releer tu relato que titulas feliz año, y ahora si te digo que como lectora compulsiva que soi, he disfrutado leyendolo, hasta me he reido, y no porque me recuerde a nuestro pueblo, o sea reflejo de mis propios y fallidos proyectos de antaño, porque ya ni me los planteo. al grano, que me pierdo y me desvío del tema. me gusta como escribes, de verdad, dentro de el fatalreealismo que esconde, eres capaz de despertar una sonrisa, risa y hasta carcajada, algo que pocas veces me ocurre leyendo ... (ver texto completo)