Impregnada está mi piel de verde, amarillo y agua. Abre los ojos y siente cómo huelo a Soria.
Entre brumas me visitó el sosiego
y algo místico sacudió mi alma.
Entonces creí renacer,
mas el vacío me golpeó de nuevo.

Por un instante fui parte de la razón del universo.
No sé el porqué de la fama de la querencia de un ferroviario por las barras. No lo entiendo. Por cierto ¿quién es ese de la gorra roja que se hace el distraído?
San Miguel y todos los demás santos nos van a hacer falta el sábado a la noche para poder incarles el diente a los culés. Así que no me lo distraigáis mucho con comidas y sociedades. Lo siento por mi primo y demás satélites pero ya nos toca a nosotros. Por cierto, he aquí el nuevo ayuntamiento de Blacos, ¿quien da más?. Pasarlo bien canallas
" Mira, otro coche. No sé donde va a aparcar, ya no quedan más sitios en el pueblo". Puede parecer una frase anodina, pero a veces encierra todo el deseo de que Blacos se haga grande, por lo menos en las fechas señaladas. Si miras bien quedan sitios en casi todas partes, menos en el corazón de aquellos que disfrutan con la compañía y la amistad. Algunos hace días que tienen mariposas en el estómago. Es una señal de amor acelerado, el que muchos, por no decir todos los blaqueños, siente por su cita ... (ver texto completo)
Dio con disimulo un pequeño trozo al enorme can. No se fiaba del pastel de setas que había preparado para la cena su nuera. El feliz animal lo tomó ávidamente y salió corriendo tras los inquietos niños. Ella lo observaba atenta. No pasaba nada, así que hincó con avidez el tenedor. De repente el perro empezó a aullar y a dar vueltas. Luego cayó al suelo. “ ¡Maldita sea! –exclamó–, sabía que me querías envenenar. Mira el perro. Está muerto”. “No abuela, solo estamos jugando”, dijo el pequeño mientras ... (ver texto completo)
Hoy brindo por ti, porque a pesar de tu inconsciencia y desatinos, hay días en los que me haces reír. ¡Por la vida!
Y no buscaste en las hojas del castaño la linea infinita de nuestro destino. Ahora, tan solo el silencio, tiene en ellas su última morada.
Hola soy Ricardo, nacido en Cubillos. He leído vuestros mensajes escritos el blog del pueblo de Blacos y, como muy conocedor de toda esa zona y guardando gratos recuerdos de ese pueblo en especial en los años de mi juventud, especialmente en el presente mes de Mayo, cuando casi todos los años acudíamos a la famosa fiesta de la Cruz de Mayo, en especial cuando en cuadrilla y buena armonía, acudíamos a misa a la ermita que en estos momentos no recuerdo su nombre, la cual esta situada al otro lado de ... (ver texto completo)
Acabo de poner unas cuantas fotos realizadas en este mes de Mayo. Valdenarros está precioso en primavera.
Hay una edad en la vida, poco después de la adolescencia, que parece que es interminable. En cualquier agosto de los 20 años, te tumbabas sobre el puente de madera que hay un poco más abajo de entre ambas aguas cuando la sombra ya te protegía del sol, y parecía que habías entrado en el túnel del tiempo sin tener que llamar a la puerta. Con los ojos cerrados, se desplegaba todo un mundo de sonidos y sensaciones. El agua que cantaba al llegar al corrental parecía una sinfonía sublime en el país de ... (ver texto completo)
SOBRE LA TIERRA CALLADA

Sobre la tierra callada
el labrador va sudando,
su vida tiene marcada
mientras sueña trabajando.

El sudor corre su frente
y con ello la esperanza,
en su lucha permanente
siempre vive la añoranza.

La tierra le da alegría
cuando recoge sus frutos,
los mira con armonía
sin pensar en ciertos sustos.

Sobre la tierra labrada
se siente correspondido,
su labor bien terminada
nunca fue tiempo perdido.

Sus manos duras y fuertes
son dignas de ser miradas,
entre los gestos fervientes
están las sendas buscadas.

Labradores de esperanza
que van buscando posibles,
quisieran hacer balanza
de misiones imposibles.

Con espíritu de aliento
su vida tienen centrada,
solo le temen al viento
que puede formar la helada.

Labradores resignados
al futuro de los campos,
entre sueños encantados
que alguna vez les dan llantos.

Sobre su tierra adorada
ellos siembran la simiente,
con esa vida callada
donde el amor es presente.
G X Cantalapiedra. ... (ver texto completo)
Agua del Milanos.

Cuántos cubos hemos subido para los animales, para la casa, para el riego de los huertos!. Cuánto sudor se han llevado!. He visto incluso a adolescentes bañándose.

Con tu agua refrescaria hoy mi nuca otra vez!

Cuando vaya al Milanos le voy a llevar una pidra del mar para agradecerle su generosidad.

En otro orden de cosas: Gracias a la comisión de fiestas por su trabajo,
ya he recibido la carta. ... (ver texto completo)
Hace dos horas emprendía su viaje más largo. Reconozco que la tenía en el fondo del baúl de los recuerdos, pero ayer cuando me enteré de su adiós las anécdotas comenzaron a brotar en mi cabeza con absoluta claridad. Cualquiera que haya tenido relación con Martina sabe que siempre estuvo salpicada de un rosario de anécdotas, y además de anécdotas graciosas y positivas, porque ella era un volcán de simpatía y expresividad. Es cierto que a veces las escondía debajo de una corteza de desconfianza que ... (ver texto completo)
Muchas gracias de parte de la famlia por estas bonitas palabras. Estamos seguros de que ha ella le hubiera encantado saber que se la recordaría así, por parte de su amigo el periodista como ella solía decir.

Un abrazo.
Hace dos horas emprendía su viaje más largo. Reconozco que la tenía en el fondo del baúl de los recuerdos, pero ayer cuando me enteré de su adiós las anécdotas comenzaron a brotar en mi cabeza con absoluta claridad. Cualquiera que haya tenido relación con Martina sabe que siempre estuvo salpicada de un rosario de anécdotas, y además de anécdotas graciosas y positivas, porque ella era un volcán de simpatía y expresividad. Es cierto que a veces las escondía debajo de una corteza de desconfianza que se explicaba en unos tiempos en los que nada ni nadie era fácil en las relaciones cotidianas.
Un día de verano después de una larga noche de fiesta, yo me arrebujaba entre las sábanas, y de repente una letanía de sonidos ininterrumpidos acabó con mi sueño. Lo primero que pensé fue que mi madre, la teniente O´Neill, había puesto la radio a todo volumen para obligarme a levantarme. No me extrañó lo más mínimo porque era algo frecuente en su manual de torturas cuando yo había trasnochado. La cocina de mi casa, que estaba debajo de donde yo dormía, parecía el estudio de Protagonistas de Luis del Olmo. Había un girigay impresionante, el silencio había huido despavorido por la ventana para dejar hueco a tanta palabrería. Llegué a la cocina y allí estaba Martina, la voz de la radio. Mi madre y Vitoria estaban rojas de tanto reírse. Martina me vio y dando por supuesto que yo no me había enterado de nada, volvió a contar la misma historia. Pero nunca era una repetición, la enriquecía con nuevos giros y chistes y con esa coletilla marca de la casa: "Ay chica, chica, chica... yo no sabía nada”, aunque hacía tiempo que lo sabía todo. Y era la voz de una emisora en la qué no se admitía publicidad, una emisora que se alimentaba únicamente de las palabras de Martina.

Yo juré cobrarme venganza y lo pagó el que menos culpa tenía, su hijo. Eran las doce o la una y José Ignacio estaba todavía en la cama. Y Martina lamentándose en la calle: AY chica, chica, chica no sé qué hacer con este chico, toda la noche por ahí y ahora en la cama a estas horas”. Yo le dije que era una vergüenza, que el chico no daba palo al agua y que en su lugar lo despertaría ya mismo y con un par de tabanazos para que se espabilara antes. Subió a la habitación en dos zancadas y le montó un pollo al pobre José Ignacio que creo que desde entonces se levanta a las siete de la mañana para evitar otra bronca de esas dimensiones.

En algunos círculos tenía fama de tacaña, pero conmigo siempre fue espléndida. Un día estaba en el corral de Vicente limpiando algo y necesitaba un rastrillo para recoger la suciedad. Le dije que Martina tenía uno nuevo y que yo se lo pedía. Vicente y su padre juraban y perjuraban que no me lo iba a dejar. Se lo pedí y en tres segundos me lo sacó de casa ante las caras de incredulidad de Tomás y Vicente.
Era fácil. Necesitaba sentirse querida y apreciada y cuando era así ella correspondía muy por encima de lo esperado. Su astucia mezclaba bien con su generosidad y ella se manejaba perfectamente en los ambientes propicios. Era el claro espejo de los tiempos y Martina me da la sensación que se adaptaba perfectamente a ellos y nunca pasó por su cabeza adelantarse a la época que le tocó vivir. Su resignación era fruto de la costumbre y del hábito. Parecía feliz con las pequeñas cosas, que son las que siempre hace a las personas más grandes.

Ahora se ha ido y seguro que al final del viaje encontrará a alguien con el que charlar un rato. En cuanto les diga eso de " Ay chica, chica, chica", se los tiene ganados a todos. Es la ventaja de viajar a bordo de la sencillez y con una maleta de simpatía. Hasta siempre. ... (ver texto completo)