La belleza de un atardecer y el color de la esperanza; dos cosas que un desastre nunca podrá cambiar.
Siempre duele ver como el fuego se traga todo, pero verlo tan de cerca como me ha tocado hoy, y sabiendo además que a cada minuto que pasaba se tragaba un pedacito de nuestro monte, ha sido tan horrible que mi corazón se ha encogido a la mitad. Por mi cabeza han pasado muchas cosas, pero sobre todo esa valentía que demostran quienes se enfrentran a tamaño peligro, sin pensar en otra cosa que acabar con ese infierno cuanto antes para evitar que nos robe nuestra tierra y nuestros animales.
Mi apoyo ... (ver texto completo)
CUANDO EL FUEGO ASUSTA

Son despiste que se pagan
los incendios pavorosos,
dicen que cuando se apagan
se vuelven más horrorosos.

Los fuegos intencionados
suelen ser muy deprimentes,
siempre son seleccionados
por algunas malas mentes.

Los incendiarios del monte
son cerebros trastornados,
que buscan cualquier resorte
en sus caminos pisados.

Cuando el fuego se aproxima
y ves peligrar tu vida,
notas el humo ya encima
con su cornisa encendida.

Te asustan las previsiones
de gentes que lo dominan,
pero sus nobles razones
a veces no determinan.

Fuego que lanza calores
en las fechas de verano,
dejando negros sudores
sobre la piel del humano.

Los montes quedan quemados
como negros esqueletos,
y animales calcinados
con sus reflejos inquietos.

El fuego marca distancia
en las tardes de verano,
su peligro da arrogancia
sobre mucho ser humano.

Las llamas son delirantes
cuando el peligro se nota,
se sufren ciertos instantes
que piensas en la derrota.
G X Cantalapiedra. ... (ver texto completo)
Incendio producido en dicho pueblo
Galopa la noche canalla a lomos de un disco de vinilo. Al tercer surco arañado por la aguja, ya me sabía de memoria todos los pliegues de tu falda. Mis dedos bailaron una saeta a la altura de tu ombligo, en aquellos tiempos en los que nunca habitaba el olvido. El jersey de tu corteza abandonaba sus escamas en la columna de la silla ajada por los fríos y las noches sin dormir después de aquellas mañanas de insomnio y de tinieblas. Tu cuello era un tobogán a la lujuria, aunque ya se habían marcado ... (ver texto completo)
El otro día recibo una llamada y cuál es mi sorpresa que al otro lado percibo una voz que me dice “soy la morenaza”. Calificativo cariñoso que le he otorgado a la amiga Chus, acompañada de por lo menos su hermanita Raquel, unas sorianas de pro e integrantes del clan de las Perét, si, esas de Blacos. Os preguntareis que para que me llamaría, pues me parece muy bien, yo también me lo pregunto, porque fue un hola y adiós. El caso es que estaban de visita por Bilbao y que ya se marchaban en autobús de ... (ver texto completo)
Equivocarme mil veces y cambiar de camino otras mil, me ha enseñado a escribir mejor los silencios y a meditar más las palabras.
¡Escucha! Es el murmullo de las espigas, que desesperadas agonizan bajo un cielo que les negó la lluvia. Ya casi nada se siente, excepto la derrota.
Si pudiera parar el tiempo simplemente para admirar la belleza, sé que crearía un momento tan intenso, capaz de ordenar mi vida.
Avioncillo me sabes a cereza en verano
hueles a tomillo y espligo en primavera
eres soberano de mi espacio
dueño de mi dominio y de mi espera

Colmas de placeres los ribazos
nutres con tus frutos mis entrañas
vuelves positivos los rechazos
no me enfado si mejor engañas
... (ver texto completo)
La vida nos observa; no la decepcionemos con nuestra actuación.
Vamos, tal cual. Asín lo hubiera contado yo, bueno, o parecido. Quizás algo más breve. La primera y prácticamente la última vez que entré en un burger fue en Sitges hace 30 años. Me acuerdo que cuando acabamos de pedir lo primero que nos dijeron fue:
- Son taitantas pesetas
- Perdón, queremos que nos pongas, no que nos cobres.
- Si, ya, son taitantas
- Perdón, que no hemos tomado nada, es lo que queremos que nos pongas.
- Que sí, pero que se paga por adelantado
Pues eso, que parecido a los vendedores que pasaban por la sombra del Olmo. ... (ver texto completo)
Si alguna vez te perdiste entre las líneas de un poema y te gustó, inténtalo por los caminos de Soria; se trata de la misma poesía.
Apenas se oía ya el murmullo del amanecer y la plaza se llenaba de esa luz brillante con la que amanece Blacos en los albores de agosto. El sol se deslizaba entre las ramas del olmo y su calor se tamizaba en la red de las hojas siempre dispuestas a proteger a sus habitantes. Hacían un enorme esfuerzo por retardar el sopor veraniego, con la esperanza de que, con el sueño todavía sin olvidar, los más pequeños se acercaran a su salón de juego para iniciar otro día largo, que así son los días que acompañan ... (ver texto completo)
Nunca llueve a gusto de todos, e incluso cuando aprieta el calor no desaparecen algunos síntomas de congelación. Pero en estos días en los que el termómetro parece escalar hasta la cima del Everest, es agradable acercarse a la sombra del olmo. Ese olmo ahora imaginario, un olmo virtual, porque el olmo real se llevó entre sus ramas esos murmullos de verano, esa bota que corría de mano en mano mientras los dedos se deslizaban sobre las rodajas de chorizo con su justo picante o esas tortillas de patatas ... (ver texto completo)