En estas fechas otoñales, o postveraniegas, te acercas a
Blacos, te das un
paseo por sus
calles, buceas hasta en los más pequeños
rincones y... lo más fácil es que vuelvas a
casa si haber intercambiado ni un simple saludo. Y más allá de una mayor o menor educación, esa situación se produce simplemente porque no has visto a nadie. Usando los poemas de mi viejo
amigo Joaquín Sabina, Blacos a estas alturas del año es un cuadro de desolado
paisaje. El silencio espeso ha cubierto con su
manto hasta el
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