(III)
¡Y cómo no estremecerse al conocer el ritual macabro descubierto por Blas Taracena, en 1933, al excavar la necrópolis del llamado Cerro de los Judíos y encontrar la prueba arqueológica de que los judíos medievales clavaban los cadáveres de los suyos! Se descubrieron 57 sepulturas, con 600 clavos (incluyendo los fragmentos) en 38 de ellas (ocho de niños, tres de púberes y 27 de adultos). En la que menos había 5 clavos y en la que más hasta 37 clavos de hierro. Se clavaban sobre los músculos ... (ver texto completo)
¡Y cómo no estremecerse al conocer el ritual macabro descubierto por Blas Taracena, en 1933, al excavar la necrópolis del llamado Cerro de los Judíos y encontrar la prueba arqueológica de que los judíos medievales clavaban los cadáveres de los suyos! Se descubrieron 57 sepulturas, con 600 clavos (incluyendo los fragmentos) en 38 de ellas (ocho de niños, tres de púberes y 27 de adultos). En la que menos había 5 clavos y en la que más hasta 37 clavos de hierro. Se clavaban sobre los músculos ... (ver texto completo)
(IV)
La población morisca fue muy numerosa en Deza. Los abundantes manantiales y sus fértiles huertas -regadas sobre todo por el río Deza, Henar o Lerar, que nace en Almazul, y por el Algadir (topónimo árabe para unos e ibérico-euskérico para otros, como el cerro Moto) les animarían a asentarse allí a partir de mediados del siglo XII. En Deza permanecieron hasta el 8 de julio de 1611; aquel día tuvieron que abandonarla 400 moriscos (...)
La población morisca fue muy numerosa en Deza. Los abundantes manantiales y sus fértiles huertas -regadas sobre todo por el río Deza, Henar o Lerar, que nace en Almazul, y por el Algadir (topónimo árabe para unos e ibérico-euskérico para otros, como el cerro Moto) les animarían a asentarse allí a partir de mediados del siglo XII. En Deza permanecieron hasta el 8 de julio de 1611; aquel día tuvieron que abandonarla 400 moriscos (...)