En la casa del fondo había hace muchos años una tienda del Timoteo o sea de los panaderos. Más tarde puso el tio Arsenio su tasca o taberna en donde los chiquillos íbamos a comprar cacahuetes y castañas. Los mayores tomaban sus vinos y en el piso había habitaciones para echar la partida de cartas y escuchar la radio. Las casas particulares no teníamos radio, excepto cuatro familias. Yo recuerdo haber ido a escuchar alli, el sorteo de la Lotería de Navidad, como una novedad. En la fachada que da a ... (ver texto completo)