La cata se empieza metiendo humo en el horno al que se le va a extraer la miel. Generalmente era una boñiga de vaca seca que ardía sin llama y poco a poco. El humo molestaba a los insectos y abandonaban de mala gana su habitáculo, momento que se aprovecharía para robarles la miel. Siempre quedaba alguna abeja dentro que expondría su vida, haciendo el sacrificio de quedarse vigilando posiblemente a su reina, que jamás abandonaría su prole y su reino. Y de aquellas otras que posiblemente estuviesen ... (ver texto completo)
Los panales se iban echando en baldes y en toda clase de recipientes que se tenían a disposición, como podía ser en bidones de aquellos de lata que habían tenido, en otros tiempos aceites minerales para motores. No había plásticos como ahora y se carecía de estos hermosos cacharros de tantos colores y formas como existen en la actualidad.
El horno, que así se llama el habitáculo de las abejas, no se dejaba vacío del todo pues había que tener en cuenta que quedaba la reina y se tenía que dejar algo ... (ver texto completo)
El horno, que así se llama el habitáculo de las abejas, no se dejaba vacío del todo pues había que tener en cuenta que quedaba la reina y se tenía que dejar algo ... (ver texto completo)