No tengo por costumbre dar consejos ni decir a nadie lo que tiene que hacer con su vida ni mucho menos con su pluma. Con ese mismo criterio, no acepto que nadie me diga lo que tengo que hacer yo con la mía. Las pocas discusiones que he tenido en esta página han sido precisamente por eso, y el resultado fue tan desalentador que no estoy dispuesto a cometer el mismo error por segunda vez. Tampoco me parece muy acertado juzgar la página por los comentarios que en ella se viertan, tanto si son anónimos ... (ver texto completo)