Mientras tanto en las afueras y rondando por las piqueras de la pared habría miles de abejas revoloteando y dispuestas a dar su vida por defender su territorio picando a todo aquel que se acercase por allí. Muchos de nosotros ya sabemos que cuando pican dejan el aguijón clavado. Aguijón que sigue vivo puesto que sigue introduciéndose en la piel a pesar de haberse marchado medio destripada, aquella abeja que indefectiblemente morirá al poco rato presa de enormes dolores.
Un abrazo.
Un abrazo.
No confundir nunca con la picada de una avispa pues ésta inocula su veneno y no deja el dizque y además te clavara sus dientes al mismo tiempo dejándote dos señales muy bien diferenciadas. La abeja muere y la avispa sigue viva. La colonia de las abejas es infinita y el de las avispas es muy limitada y no pueden perder individuos que la defiendan de nuevo. Es así la vida.
Un abrazo.
Un abrazo.