Anoche, huyendo del bodrio de la caja tonta donde solamente ponían intrascendentes reality shows, acalorados debates arguyendo verdades a medias, el nepotismo, y la sinvergüencería política de unos mientras otros defendían lo indefendible, decidí dar un paseo.
Me dirigí a la afueras de la ciudad; a lo lejos los relámpagos iluminaban el cielo. Hacía calor en el parque y me senté a descansar en un banco. Entonces me puse a observar a los murciélagos y trasladé la imaginación a mi adolescencia, allá ... (ver texto completo)
Me dirigí a la afueras de la ciudad; a lo lejos los relámpagos iluminaban el cielo. Hacía calor en el parque y me senté a descansar en un banco. Entonces me puse a observar a los murciélagos y trasladé la imaginación a mi adolescencia, allá ... (ver texto completo)
Muy interesante trabajo sobre las costumbres de los niños de hace varias décadas. Inocentes comparadas con el uso que de los animales hacen muchos adultos.
Por cierto, ¿qué dirán las señoras que llevan abrigos de pieles?
Por cierto, ¿qué dirán las señoras que llevan abrigos de pieles?