Buenos días amigos: Dice Vicente en su libro, que no se cogian las setas, porque existía miedo a que fueran venenosas. Es verdad que había mucha prevención, pero mi padre, acompañado por mí y, a veces, por mi hermano, cuando llegaba este tiempo y había llovido, los fines de semana los aprovechábamos para la "caza micológica". Buscábamos los yermos y a veces los ribazos de algún barbecho y conseguíamos este manjar. Estaban buenas con patatas, en guiso solas o acompañadas de pollo o conejo; o simplemente
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Hola
amigos: De nuevo con vosotros para continuar con las vivencias de
Deza. Ya decía que lo desagradable se olvida y lo más desagradable para mí, fué tener que ir a espigar. Recuerdo con desagrado hasta la porción de chocolate que me daba mi madre, antes de salir de
casa, con las legañas en los ojos, del madrugón. Hacía el
camino a regañadientes y, una vez llegado al rastrojo, no había nada que me pareciera bien. Pinchazos en las piernas, picotazos de moscas, mosquitos y tábanos; y el suelo...,
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