El otro día, hablando por teléfono con un
amigo de
Soria que está de maestro en un
colegio de
Barcelona, me comentaba las condiciones en que trabajan en los
colegios -"tot catalá"- (¿lo habré dicho bien?), aunque el
barrio esté lleno de hijos de castellanos, andaluces, gallegos, sudamericanos, etc. Pues muy bien. Luego, los intolerantes son los "españolistas".
No quiero pensar ni imaginarme a un crío "payés" de un
pueblo perdido, que probablemente en su
casa sólo habla catalán y en la
escuela más
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