La minoría de edad es la incapacidad para servirse del entendimiento sin dirección ajena (...). ¡Sapere aude! (¡atrévete a saber!) ¡ten el valor de servirte de tu propio entendimiento". KANT
Adquirir humildad intelectual
Con todo ello, no hay que sobreestimarse. Aunque una persona tenga una experiencia sumamente rica y una comprensión profunda de la vida humana, no debe perder el sentido de la realidad: el filósofo no es “el sabio por antonomasia”, sino el que ama la verdad, el que siente añoranza por comprender los últimos porqués del mundo, el que se esfuerza en ver relaciones. Filosofía significa amor a la sabiduría, a la búsqueda de la sabiduría que nunca se llega a poseer plenamente.
La persona que se admira es consciente de no saber nada. Es célebre la frase de Sócrates en que admite: “Sólo sé que no sé.” En cierta manera es aplicable a cualquier científico. Hoy en día estamos muy sensibilizados respecto a que ninguna persona puede “saberlo todo”, ni siquiera en una subdisciplina delimitada. Se comienza a estudiar algo, pero no se llega a un fin; constantemente se descubren más campos de investigación. La especialización ha avanzado mucho: un psiquiatra no sabe casi nada de oftalmología, un historiador que conoce a fondo el siglo XVI apenas tiene idea del siglo XVII. Los biólogos escriben tesis sobre el pico del petirrojo, y no conocen la cola. Todo esto no tiene importancia, pues tenemos una mente limitada. Sólo que hoy volvemos a ser conscientes de ello, o al menos mucho más conscientes que durante las últimas décadas de fe ciega en la ciencia.
¡Y Sócrates es tan actual! No dijo sólo: “Sólo sé que no sé nada”, cosa que podemos comprender muy bien en nuestros tiempos. También afirmó: “Jamás he sido el maestro de nadie.” Quería indicar con ello que no es posible dividir la humanidad en dos “clases”: “los que saben” y “los que no saben”, el sabio y el necio. Todos
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