COSTUMBRES ANCESTRALES
Cuando existen costumbres ancestrales, es posible que la mente no se pare a preguntar el por qué de esa deriva, hay palabras que se confunden sin más, muchas personas lo celebran cuando alguien comenta que sus derechos son ancestrales, No sé si eso es normal, más me parece que se queda un poco fuera del presente, Hay leyes que no se entienden en esta época, y fiestas y otra clase de celebraciones que se quedan antiguas, si echamos la vista hacia detrás veremos que las mujeres en nuestra España, no tenían derecho a casi nada, si al casarse era medio forzoso, tenían que ser víctimas toda la vida de ese machismo que nos parece cavernícola, es normal que los libros o novelas de hace años expliquen dentro de aquel tiempo como se veían indefensas, una noche en tierras de Soria, hace ahora cincuenta años, me contaron una historia de esas que te ponen los pelos de punta, era al parecer un matrimonio comprometido por ambos padres, toda la vida la esposa recibió malos tratos, sus hijos al ser mayores le recriminaban al padre su forma de ser, este hombre les contestaba, “A la mujer y a la burra zurra”, parece ser que esto ocurrió hace un siglo, aquella mujer moría de los malos tratos, y la noche que estaban velando su cadáver, el marido un maltratador machista a fondo, uno de los hijos le había comentado, Mi esposa no te va aguantar tus palabras ofensivas, y la otra nuera tampoco, aquí se acabó tu forma de maltratar a la familia, el hombre aquel con la esposa en velatorio, no tardo en buscar una cuerda de cáñamo, y subió a la parte alta de la casa, y sobre una viga termino su propia vida, No quería dejar de ser un machista a fondo, ni que ninguna mujer le marcara su camino. Todos vecinos de aquel pueblo soriano lo entendían, sabían de sobra que los moratones y palabras necias eran el pan de cada día, Más sus nueras no querían ser tan mal tratadas, los entierros dieron que hablar, más hasta algún machista de entonces llegó a decir, “No hay derecho a maltratar a tu esposa de esa manera horrible, su conciencia le ha juzgado condenándole” G X Cantalapiedra. 21 – 9 - 2026.
Cuando existen costumbres ancestrales, es posible que la mente no se pare a preguntar el por qué de esa deriva, hay palabras que se confunden sin más, muchas personas lo celebran cuando alguien comenta que sus derechos son ancestrales, No sé si eso es normal, más me parece que se queda un poco fuera del presente, Hay leyes que no se entienden en esta época, y fiestas y otra clase de celebraciones que se quedan antiguas, si echamos la vista hacia detrás veremos que las mujeres en nuestra España, no tenían derecho a casi nada, si al casarse era medio forzoso, tenían que ser víctimas toda la vida de ese machismo que nos parece cavernícola, es normal que los libros o novelas de hace años expliquen dentro de aquel tiempo como se veían indefensas, una noche en tierras de Soria, hace ahora cincuenta años, me contaron una historia de esas que te ponen los pelos de punta, era al parecer un matrimonio comprometido por ambos padres, toda la vida la esposa recibió malos tratos, sus hijos al ser mayores le recriminaban al padre su forma de ser, este hombre les contestaba, “A la mujer y a la burra zurra”, parece ser que esto ocurrió hace un siglo, aquella mujer moría de los malos tratos, y la noche que estaban velando su cadáver, el marido un maltratador machista a fondo, uno de los hijos le había comentado, Mi esposa no te va aguantar tus palabras ofensivas, y la otra nuera tampoco, aquí se acabó tu forma de maltratar a la familia, el hombre aquel con la esposa en velatorio, no tardo en buscar una cuerda de cáñamo, y subió a la parte alta de la casa, y sobre una viga termino su propia vida, No quería dejar de ser un machista a fondo, ni que ninguna mujer le marcara su camino. Todos vecinos de aquel pueblo soriano lo entendían, sabían de sobra que los moratones y palabras necias eran el pan de cada día, Más sus nueras no querían ser tan mal tratadas, los entierros dieron que hablar, más hasta algún machista de entonces llegó a decir, “No hay derecho a maltratar a tu esposa de esa manera horrible, su conciencia le ha juzgado condenándole” G X Cantalapiedra. 21 – 9 - 2026.