SUBIENDO LA CUESTA DE LA GALIANA
Subir la Cuesta de La Galiana es trabajo de calvarios, sus curvas hacen camino de aquellos viejos templarios.
Una Cuesta larga y fina con enebros mal cuidados, El Cañón del Río Lobos son senderos desbordados.
Camino de no sé dónde, puede que, a San Leonardo, el monte que allí se esconde deja sueños amparados.
Como buscando la vida con su balcón muy cuidado, es tan bella su colina que miras embelesado.
Los enebros poco crecen entre piedras despistados, los hielos que prevalecen dejan sus pasos clavados.
El frío de La Galiana deja sueños machacados, alguna tibia mañana tiene sus suelos helados.
Voy subiendo La Galiana mi corazón va temblando, en esta hermosa mañana no vale seguir pensando.
Esa Cuesta de leyendas con el paisaje anhelado, se ven preciosas sus sendas entre los lobos aullando.
La Cuesta de La Galiana tiene curvas esperando, no existe disculpa vana cuando llegas circulando.
Subir sin prisa sus curvas, con laderas hoy brillando, arriba ves un rasero que quiere verte pensando.
La Cuesta de La Galiana es un terreno marcado, puede que el viento sea sano y que goces respirando.
Podrán pasar muchos días, puede que pasen los años, su cima nos da alegrías y no tememos los daños.
Es La Galiana leyendas que vuelan de lado a lado, donde notas esas riendas de ver un sueño gozado.
Bajar La Cuesta tranquilo sin verte nunca agobiado, en su circular perfilo un camino muy soñado.
El Rio Ucero lo nota, el Lobos viene guardado, en ese ambiente que flota ves escrito su pasado.
Cuando la vida nos marca caminos equivocados, piensas que siempre te embarca en los sueños marginados.
Pisar contento esta tierra con un camino anhelado, es un misterio que encierra el sentirte equilibrado.
G X Cantalapiedra. 26 -6 – 2026. Dedicada a mi amigo Alejandro Minguez.
Subir la Cuesta de La Galiana es trabajo de calvarios, sus curvas hacen camino de aquellos viejos templarios.
Una Cuesta larga y fina con enebros mal cuidados, El Cañón del Río Lobos son senderos desbordados.
Camino de no sé dónde, puede que, a San Leonardo, el monte que allí se esconde deja sueños amparados.
Como buscando la vida con su balcón muy cuidado, es tan bella su colina que miras embelesado.
Los enebros poco crecen entre piedras despistados, los hielos que prevalecen dejan sus pasos clavados.
El frío de La Galiana deja sueños machacados, alguna tibia mañana tiene sus suelos helados.
Voy subiendo La Galiana mi corazón va temblando, en esta hermosa mañana no vale seguir pensando.
Esa Cuesta de leyendas con el paisaje anhelado, se ven preciosas sus sendas entre los lobos aullando.
La Cuesta de La Galiana tiene curvas esperando, no existe disculpa vana cuando llegas circulando.
Subir sin prisa sus curvas, con laderas hoy brillando, arriba ves un rasero que quiere verte pensando.
La Cuesta de La Galiana es un terreno marcado, puede que el viento sea sano y que goces respirando.
Podrán pasar muchos días, puede que pasen los años, su cima nos da alegrías y no tememos los daños.
Es La Galiana leyendas que vuelan de lado a lado, donde notas esas riendas de ver un sueño gozado.
Bajar La Cuesta tranquilo sin verte nunca agobiado, en su circular perfilo un camino muy soñado.
El Rio Ucero lo nota, el Lobos viene guardado, en ese ambiente que flota ves escrito su pasado.
Cuando la vida nos marca caminos equivocados, piensas que siempre te embarca en los sueños marginados.
Pisar contento esta tierra con un camino anhelado, es un misterio que encierra el sentirte equilibrado.
G X Cantalapiedra. 26 -6 – 2026. Dedicada a mi amigo Alejandro Minguez.