Tengo ganas de volver por nuestro pueblo y de las primeras cosas que me voy a ocupar es de ver si hay buitres. Iré a su comedero habital, en donde creo que no encontraré ninguno y visitaré los acantilados de Embid de Ariza para tratar de verlos anidando. Estoy temblando solo con pensar que le pueda afectar la gripe aviar... Ya sólo le faltaba esto a un bicho que se le ha ido encerrando en un hábitat tan extraño en el que los coches que ve por debajo, cuando vuela lo tienen que confundir al pensar en una buena presa, regordeta y resulta que son hierros retorcidos y en vez de patas tiene ruedas. Y además huelen muy mal. Saludos Deza.