Vendaval que a mi pesar me llevas,
mecido en un halo de misterio;
que arrastras a tu paso mi delirio,
hundiéndome en tu dulce cautiverio.
Quiebras chopos y devastas cultivos,
doblegas los
pinos hasta tocar suelo,
rompes mástiles de sólidos veleros,
impides al niño contemplar el
cielo.
Respiro tu aliento, me miro en tu
espejo,
perfumas mi vida, endulzas mi sueño;
... (ver texto completo)