De otras
fuentes
Lo masculino tiende a racionalizar, a objetivizar, a argumentar, a creer sólo en lo que se "toca", a simplificar y a buscar la seguridad de un mundo estático reducido, sin cambios evolutivos ni complicaciones.
Lo femenino tiende más a sentir, a lo irracional, a fundirse con, a vivir, a vibrar, a subjetivizar, a creer en lo que no se "toca", a buscar más y a conectarse con los ciclos vitales indispensables para la renovación y la evolución.
Ambos polos son igualmente necesarios
... (ver texto completo)