El paulatino triunfo militar y político de los reinos cristianos no significó cambios sustanciales en los comportamientos de fondo, tan sólo mudanza en los papeles y actores del drama. La simbólica restitución por orden de Fernando III a Santiago de las campanas llevadas a Córdoba ene 998, venía a resonar como aldabonazo, vanagloria de Castilla, que los escritores multiplicaban exaltando el pavor que los castellanos infundían en la morisma, ya se trate del Poema de Fernán González, el de Alfonso ... (ver texto completo)