Ahora entiende este celtíbero, a sus años, aquello de "La vaca del Eleuterio, chunda chunda, la pillaron la otra noches en adulterio; por eso, chunda chunda, los toros, chunda chunda, llevan cuernos llevan cuernos de madera". Ezulín no está de acuerdo: "No son de madera, que están afeitados".
"Desde que estoy en Madrid, dirijo el cortijo con mando a distancia", no es una adivinanza, pero no caigo ahora quién lo ha dicho.