A pesar de vivir en Deza, durante doce años, cuya población dista solamente cincuenta y seis kilómetros de la capital, el conocimiento físico de Soria, no se produjo hasta muchos años después. Mis primeros recuerdos son los del “coche de las siete”, que diariamente por la mañana de ida y por la tarde de vuelta (precisamente a esa hora) enlazaba Deza con la capital de provincia, que también era su cabeza de partido. Después sería Guillermo, mi gran amigo, cuyos abuelos eran y vivían en Soria y regentaban ... (ver texto completo)