Hola Esperanza: No sabía que este sesudo caballero era misógino. Entiendo que el recuedo que tiene de la mujer, se refiere a su propia madre. Como sabes nos queda el recuerdo de los últimos años, cuando el desaliño y la demencia senil, suelen hacer presencia de las personas mayores.

Un abrazo
Patrón de los estudiantes, que hoy no se celebra porque debe ser un santo apátrida. Santo Tomás de Aquí-NO. Premio pasa el caballero por la chorradica mañanera.
Un saludo majos y majas. (Celtíbero 1 - Bibiana 0) A ver si no.
Como diría nuestro amigo celtíbero, despues de actos tan bizarros protagonizados por estos bravos requetés contra un tullido y su madre, y después de la no menos valerosa acción contra un peligroso profesor, irían a la Mayor -por la cercanía, digo- a rezar una salve, oír misa con recogimiento y comulgar muy contritos y recogidos ellos, oye.
Como todos los dias, buen jueves a todos, menudos textos con la historia de Soria.
mucho buscais y eso tiene un gran merito.
Manuel lo mejor para ti deseo siempre, y que siga el buen humor ¡porque lo hay!
un abrazo
El especismo se puede definir como la discriminación de un individuo en función de la especie a la que pertenece. Al igual que otras discriminaciones, está basado en argumentaciones arbitrarias e injustas. Desde siempre, los humanos, animales de la especie homo sapiens, han discriminado a sus semejantes animales de otras especies, sin tener en cuenta su capacidad de sentir, de tener intereses propios semejantes a los nuestros, que deben ser respetados. Basándonos en este prejuicio especista, los humanos hemos obviado el respeto por los derechos más básicos del resto de animales. La pregunta es: ¿Por qué casi nadie suele plantearse si explotar y matar a otros animales no humanos para cualquier fin es moralmente cuestionable?…
El motivo principal es la educación que todos hemos recibido, basada en sólidos principios especistas, que nos muestran que la explotación animal es algo natural y necesario para satisfacer nuestras necesidades. Los animales son clasificados de forma arbitraria, generalmente en función del beneficio o recurso que pueda proporcionarnos su explotación:
La conclusión es que la visión especista del mundo en el que vivimos y fuimos educados, distorsiona los hechos relativos a otros animales no humanos, los bloquea o los racionaliza de forma inconsciente. De ese modo se hace muy difícil a cualquier persona iniciar siquiera la necesaria reflexión sobre si la explotación y muerte de otros animales no humanos es éticamente aceptable, y si deberíamos buscar alternativas (ya disponibles), para no tener que lesionar sistemáticamente sus legítimos derechos e intereses básicos. Como todos sabéis en tiempos aún recientes la discriminación se hacía incluso con las personas que tenían distintos rasgos o color de piel (poco más que monos), hasta el punto de que en Haití (actualidad por la catástrofe) antes de la derogación de la esclavitud, los derechos de los mulatos para tener negros a su cargo, estaban en función de la mayor o menor blancura que cada uno tenía, llegando a establecer hasta 25 categorías. Esperemos que las llamadas “especies inferiores” consigan sus derechos, al igual que lo consiguieron las otras especies infrahumanas y San Francisco de Asís, lo celebre con cava en el Cielo.

Un abrazo, amigos de Soria ... (ver texto completo)
Como diría nuestro amigo celtíbero, despues de actos tan bizarros protagonizados por estos bravos requetés contra un tullido y su madre, y después de la no menos valerosa acción contra un peligroso profesor, irían a la Mayor -por la cercanía, digo- a rezar una salve, oír misa con recogimiento y comulgar muy contritos y recogidos ellos, oye.
Ni yo tampoco entonces, Félix. A mí de lejos me parecía muy seria. Aunque conociendo después las terribles vicisitudes por la que pasó su familia, se entiende que quedaran marcados. Hubo incluso un obispo que durante la procesión de unas fiestas de San Saturio arremetió, en plan mitinero, contra Gaya Nuño -el hijo- por la publicación del Santero de San Saturio y, para más inri, bajo los balcones de la familia. Todo un acto de caridad cristiana y tolerancia. (Rubio Montiel y de nombre Saturnino).
Al día siguiente la noticia es conocida por mucha gente; hubo infinidad de rumores sobre los autores de las ejecuciones y las violencias que precedieron a las mismas, que nos abstenemos de consignar. Lo que sí parece cierto es que al igual que en las ejecuciones realizadas unos días antes –la madrugada del 13 al 14 de agosto- en las personas de Arsenio Martínez, Tomás Cué, Fermín González y Antonio Lafuente y seis personas más de San Esteban de Gormaz, intervinieron hombres nacidos en la ciudad de ... (ver texto completo)
Pero para que quede clara la vileza y la crueldad de la represión, don Juan Antonio Gaya, fusilado en la madrugada del día 16 al 17 de agosto de 1936, es sometido a expediente y hay un Juez Instructor, Benito Fernández Riofrío, que en Soria le REQUIERE el 8 de enero de 1937, por presuntas irregularidades en el Instituto de Segunda Enseñanza de Soria.
A un hombre, conocido por su acrisolada honradez y rectitud, después de asesinarle, todavía se pretende echar cieno sobre su memoria. (B. O. P. 12-1-37).
Pero ... (ver texto completo)
Mensaje nº 10 sobre el tema.

Tan sólo cuatro días más tarde, el 16 de agosto por la tarde, don Juan Antonio Gaya es visitado por su esposa por última vez; a su hija Amparo no la dejan pasar. Doña Gregoria en esta visita, habla también con don Anastasio Vitoria, abogado y alcalde de Ágreda, quien le dice animosamente: “No se preocupe, estamos estupendamente”.
Pocas horas después de esta visita se produce el ASESINATO de don Juan Antonio Gaya Tovar. En la madrugada del 16 al 17 de agosto se consuma ... (ver texto completo)
Al día siguiente la noticia es conocida por mucha gente; hubo infinidad de rumores sobre los autores de las ejecuciones y las violencias que precedieron a las mismas, que nos abstenemos de consignar. Lo que sí parece cierto es que al igual que en las ejecuciones realizadas unos días antes –la madrugada del 13 al 14 de agosto- en las personas de Arsenio Martínez, Tomás Cué, Fermín González y Antonio Lafuente y seis personas más de San Esteban de Gormaz, intervinieron hombres nacidos en la ciudad de ... (ver texto completo)
Empieza la odisea de don Juan Antonio Gaya Tovar. Afortunadamente, no está enterado de lo sucedido en su domicilio y, al día siguiente de su detención, es trasladado al cuartel de Santa Clara, donde permanece hasta el día 1 de agosto, que es ingresado en la prisión provincial. Mientras permanece en el cuartel de Santa Clara es tratado con humanidad y sus familiares le visitaban diariamente. Tenía Gaya la impresión de que estaba detenido más bien para garantizar su seguridad personal, impresión compartida ... (ver texto completo)
Mensaje nº 10 sobre el tema.

Tan sólo cuatro días más tarde, el 16 de agosto por la tarde, don Juan Antonio Gaya es visitado por su esposa por última vez; a su hija Amparo no la dejan pasar. Doña Gregoria en esta visita, habla también con don Anastasio Vitoria, abogado y alcalde de Ágreda, quien le dice animosamente: “No se preocupe, estamos estupendamente”.
Pocas horas después de esta visita se produce el ASESINATO de don Juan Antonio Gaya Tovar. En la madrugada del 16 al 17 de agosto se consuma ... (ver texto completo)
La escena debió ser alucinante; la esposa del doctor Gaya asomada al balcón pidiendo auxilio; en la calle, la gente congregada sin atreverse a intervenir para evitar el desafuero o suavizarlo; el hijo paralítico asistiendo impotente a la profanación de su hogar y al maltrato de su madre; y la joven Amparo, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarla paralizada por el terror. Al fin, los requetés que habían irrumpido en el domicilio de la familia, al grito de ¡Viva Cristo Rey! –Señor, ¡cuántos ... (ver texto completo)
Empieza la odisea de don Juan Antonio Gaya Tovar. Afortunadamente, no está enterado de lo sucedido en su domicilio y, al día siguiente de su detención, es trasladado al cuartel de Santa Clara, donde permanece hasta el día 1 de agosto, que es ingresado en la prisión provincial. Mientras permanece en el cuartel de Santa Clara es tratado con humanidad y sus familiares le visitaban diariamente. Tenía Gaya la impresión de que estaba detenido más bien para garantizar su seguridad personal, impresión compartida ... (ver texto completo)
Félix, luego si quieres cruzamos algún mensaje, ahora estoy dándole a la tecla, con la trágica historia de don Juan Antonio Gaya. Lo prefiero, a darle al gatillo como les gusta (o gustaría) a algunos.
Un saludo.
Al mismo tiempo irrumpen en el domicilio del doctor Gaya, donde se encuentra su esposa, un hijo paralítico y su hija Amparo, una joven estudiante de bachillerato, un grupo de requetés. Registran violenta y desordenadamente el domicilio, arrojan algunos muebles a la calle, destrozan otros, insultando groseramente a las dos indefensas mujeres y al joven imposibilitado. En la misma casa habita el profesor de francés del Instituto, don Alfredo Gómez Robledo y su esposa, profesora de la escuela Normal ... (ver texto completo)
La escena debió ser alucinante; la esposa del doctor Gaya asomada al balcón pidiendo auxilio; en la calle, la gente congregada sin atreverse a intervenir para evitar el desafuero o suavizarlo; el hijo paralítico asistiendo impotente a la profanación de su hogar y al maltrato de su madre; y la joven Amparo, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarla paralizada por el terror. Al fin, los requetés que habían irrumpido en el domicilio de la familia, al grito de ¡Viva Cristo Rey! –Señor, ¡cuántos ... (ver texto completo)
Tenía don Juan Antonio Gaya 60 años de edad y estaba en plena madurez física e intelectual. El día 21, al proclamarse el estado de guerra, Gaya se dirige al cuartel de la Guardia Civil y hace entrega de su pistola, de la que posee la oportuna licencia y guía. (No obstante, se le acusaría después de tener armas). El día 22 de julio de 1936 –los primeros requetés habían llegado la tarde del 21- es requerido para asistir a un herido. Provisto de su maletín de urgencia, no duda en acudir a la llamada ... (ver texto completo)
Al mismo tiempo irrumpen en el domicilio del doctor Gaya, donde se encuentra su esposa, un hijo paralítico y su hija Amparo, una joven estudiante de bachillerato, un grupo de requetés. Registran violenta y desordenadamente el domicilio, arrojan algunos muebles a la calle, destrozan otros, insultando groseramente a las dos indefensas mujeres y al joven imposibilitado. En la misma casa habita el profesor de francés del Instituto, don Alfredo Gómez Robledo y su esposa, profesora de la escuela Normal ... (ver texto completo)
Progreso dentro de la paz, pregonaba Gaya; esa paz que tan cruelmente fue erradicada al producirse la sublevación. Ya hemos visto que el doctor Gaya permaneció hasta el último momento al lado de las instituciones republicanas y junto con el diputado que representaba a su partido. Invitado por Iluminado Beltrán fue a tomar café a casa de éste, la noche del día 20 de julio de 1936, junto con Hergueta y otros amigos leales a don Benito Artigas Arpón; después asistió a la última reunión en el Gobierno ... (ver texto completo)
Tenía don Juan Antonio Gaya 60 años de edad y estaba en plena madurez física e intelectual. El día 21, al proclamarse el estado de guerra, Gaya se dirige al cuartel de la Guardia Civil y hace entrega de su pistola, de la que posee la oportuna licencia y guía. (No obstante, se le acusaría después de tener armas). El día 22 de julio de 1936 –los primeros requetés habían llegado la tarde del 21- es requerido para asistir a un herido. Provisto de su maletín de urgencia, no duda en acudir a la llamada y, una vez en la calle, es señalado por un “patriota” soriano a los requetés, quienes le conducen violentamente al cuartel de la Guardia Civil donde queda detenido. ... (ver texto completo)
Como profesor, creemos que, salvo algún malvado intoxicado por la pasión política, todos los que fueron sus alumnos –uno de los autores del libro lo fue- guardarán de don Juan Antonio Gaya un agradecido recuerdo. Porque fue un profesor paciente, comprensivo, tolerante y extremadamente cordial.
La preocupación del doctor Gaya por la política, era en él una constante desde mucho antes de advenir la República. Ya en 1922 fue concejal del Ayuntamiento de Soria y, más tarde, ya en el periodo republicano ... (ver texto completo)
Progreso dentro de la paz, pregonaba Gaya; esa paz que tan cruelmente fue erradicada al producirse la sublevación. Ya hemos visto que el doctor Gaya permaneció hasta el último momento al lado de las instituciones republicanas y junto con el diputado que representaba a su partido. Invitado por Iluminado Beltrán fue a tomar café a casa de éste, la noche del día 20 de julio de 1936, junto con Hergueta y otros amigos leales a don Benito Artigas Arpón; después asistió a la última reunión en el Gobierno ... (ver texto completo)