Marcus Valerius Martialis,
Epigrammata IV 55
Luci, gloria temporum tuorum,
Qui Caium veterem Tagumque nostrum
Arpis cedere non sinis disertis:
Argivas generatus inter urbes
Thebas carmine cantet aut Mycenas, ... (ver texto completo)
Epigrammata IV 55
Luci, gloria temporum tuorum,
Qui Caium veterem Tagumque nostrum
Arpis cedere non sinis disertis:
Argivas generatus inter urbes
Thebas carmine cantet aut Mycenas, ... (ver texto completo)
Marcial, Epigramas IV 55
Traducción
"Lucio, gloria de tus tiempos que no dejas que el viejo Moncayo y que nuestra Tajo ceda al elocuente Arpino; que el poeta engendrado entre las ciudades argivas celebre en sus poemas a Tebas, o a Mecenas, o a la luminosa Rodas, o las palestras de Leda de la libidinosa Lacedemonia; que nosotros nacidos de los celtíberos no nos avergoncemos de hacer resonar en dulces versos los nombres un poco duros de nuestra tierra, Bilbilis óptima por sus metales, que vence a los Calibes y al Nórico; Platea, que resuena a su hierro, a la que circunda el Jalón con caudal tenue, pero inquieto, que templa las armas, Tudela y a los coros de danzas de Rixamas, los banquetes de Carduas, Peteris, teñido por sus guirnaldas de rosas, Rigas, el antiguo teatro de nuestros padres, Silaos, certero en enviar al blanco sus ligeros dardos, los lagos de Tugonto y de Turasia, los vados purísimos de la pequeña Tuetonisa, el encinar sagrado de Buradón, por el que camina a gusto el viajero perezoso, y los campos de la ondulada Vituesca, que cultiva Manlio con fuertes toros. ¿Te ríes, delicado lector, de estos nombres tan rústicos? Puedes reírte, si quieres, pero yo prefiero estos nombres rústicos a Butuntos".
La paz sea con vosotros. ... (ver texto completo)
Traducción
"Lucio, gloria de tus tiempos que no dejas que el viejo Moncayo y que nuestra Tajo ceda al elocuente Arpino; que el poeta engendrado entre las ciudades argivas celebre en sus poemas a Tebas, o a Mecenas, o a la luminosa Rodas, o las palestras de Leda de la libidinosa Lacedemonia; que nosotros nacidos de los celtíberos no nos avergoncemos de hacer resonar en dulces versos los nombres un poco duros de nuestra tierra, Bilbilis óptima por sus metales, que vence a los Calibes y al Nórico; Platea, que resuena a su hierro, a la que circunda el Jalón con caudal tenue, pero inquieto, que templa las armas, Tudela y a los coros de danzas de Rixamas, los banquetes de Carduas, Peteris, teñido por sus guirnaldas de rosas, Rigas, el antiguo teatro de nuestros padres, Silaos, certero en enviar al blanco sus ligeros dardos, los lagos de Tugonto y de Turasia, los vados purísimos de la pequeña Tuetonisa, el encinar sagrado de Buradón, por el que camina a gusto el viajero perezoso, y los campos de la ondulada Vituesca, que cultiva Manlio con fuertes toros. ¿Te ríes, delicado lector, de estos nombres tan rústicos? Puedes reírte, si quieres, pero yo prefiero estos nombres rústicos a Butuntos".
La paz sea con vosotros. ... (ver texto completo)