En fin, es una pena ver pasar más de media vida y contemplarla desde un cuerpo en el que te sientes extraño y en una noche loca descubres que prefieres el pescado a la carne, la epilady a la gilette, y las medias de rejila a los calcetines de ejecutivo. Lo he dicho más de una vez. La vida es cruel, pero otras veces te da una segunda oportunidad. Entonces hay que aprovecharla y ponerse el abrigo para salir del armario, aunque sea en invierno. Hay que contar la verdad a los amiogs aunque despierte ... (ver texto completo)