hoy, paseando por la zona del instituto, en
Soria, donde Don Antonio dio clases, he leído, así como sin querer, unos versos que el
ayuntamiento coloco gravados en bronce, a los pies de una
estatua, en la glorieta, del poeta. Esta frase que lleva mucho tiempo ay, es la misma que un día, regalé, en un marca libros a una
amiga, que siempre andaba mareando, dando vueltas a los porque y comos. Se dio cuenta nada mas leerlo, que le estaba pidiendo que no fuera tan pesada.
Su gran conflicto filosófico
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