Siempre me han fascinado los pozos de agua. Puede que tenga mucho que ver con el hecho de vivir pegado a uno durante los primeros años de mi vida. Nuestro vergel particular estaba en el huerto del pozo, lo que significa entre otras cosas que nadie hizo un gran esfuerzo de imaginación para denominar esa huerta del camino de la Mercadera, que ahora es una selva desmadrada y por la que no se puede transitar. La huerta no me decía nada, pero el pozo sí. Y pensando sobre el tema, he llegado a la conclusión ... (ver texto completo)