Buenos dias, Marcelino.
A noche, a eso de las doce y veinte de la madrugada de hoy, llegaron David, Elena y los niños.
Bajè a abrirles el portòn delgaraje y luego, ya dentro del aparcamiento, me coloquè en la ventanilla trasera lateral. Que bonito. Venìan despiertos. Lo habìan hecho al llegar a la Villa y Diego me recibiò con una gran sonrisa y un "Hola abuelo Pepe". Alvaro, mientras tanto agitaba sus manitas y dibujaba una gran sonrisa en su cara.
El viaje lo hicieron bien, aunque les lloviò ... (ver texto completo)
A noche, a eso de las doce y veinte de la madrugada de hoy, llegaron David, Elena y los niños.
Bajè a abrirles el portòn delgaraje y luego, ya dentro del aparcamiento, me coloquè en la ventanilla trasera lateral. Que bonito. Venìan despiertos. Lo habìan hecho al llegar a la Villa y Diego me recibiò con una gran sonrisa y un "Hola abuelo Pepe". Alvaro, mientras tanto agitaba sus manitas y dibujaba una gran sonrisa en su cara.
El viaje lo hicieron bien, aunque les lloviò ... (ver texto completo)