Aquí no se ha especificado que fuese Pablito el autor de los improperios, que creo iban dirigidos a su interlocutora, aunque los generalizó con el ánimo de suavizar el impacto, en lo que fracasó estrepitosamente.
En su descarga he de añadir que la obnubilación que, creo, sufría dicho sujeto en esos momentos le restaba capacidad de apreciación con lo que su credibilidad queda en entredicho, por no decir que carece totalmente de ella.
A la segoviana que juzga mi conducta le diré que, por supuesto, tiene derecho a opinar, pero le faltan datos. No conoce los hechos y le aseguro que no hay ningún mal rollo.
Piratilla 1.
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