La primera vez que escuché el término ‘España vacía’ me resultó hiriente. ¡Qué desfachatez llamar vacío al solar con más diversidad natural, cultural y antropológica de la Península! No voy a entrar a desmontar semejante falacia, creo que más bien es la hora de contribuir con propuestas concretas, con soluciones viables. El mundo rural necesita miradas positivas y no intereses personalista ni más estigmas.