Los hermanos Alcázar llevan 15 años apostados cada día frente al local donde estaba la tienda de discos Madrid Rock
Hay tres elementos que permiten identificar la Gran Vía en una foto. El primero es el cartel de Schweppes, que la película El día de la bestia hizo inmortal. El segundo es el edificio Telefónica, primer rascacielos de España. El último es algo más joven, tiene 15 años y viene en un pack doble indivisible. Son los heavies de Gran Vía. Igual que Times Square en Nueva York tiene a su cowboy desnudo, Madrid cuenta con los gemelos Alcázar, Emilio y José. Cumplieron 51 años el pasado 4 de mayo. Llevan 15 años visitando a diario la puerta de la que fuera mítica tienda de discos Madrid Rock, que cerró en 2005. «Lo hacemos para criticar el capitalismo y el aburguesamiento de la peña», dice Emilio. «Hemos llegado a venir con un metro de nieve», subraya José. Afirman que no cobran «a nadie» que, por curiosidad, quiera hacerse una foto con ellos. «También nos han intentado llevar a los platós de TV pero no nos vendemos», apunta José. Consideran que Gran Vía y sus aledaños son como cualquier otro barrio, «aunque lo han convertido en un centro comercial».
Hay tres elementos que permiten identificar la Gran Vía en una foto. El primero es el cartel de Schweppes, que la película El día de la bestia hizo inmortal. El segundo es el edificio Telefónica, primer rascacielos de España. El último es algo más joven, tiene 15 años y viene en un pack doble indivisible. Son los heavies de Gran Vía. Igual que Times Square en Nueva York tiene a su cowboy desnudo, Madrid cuenta con los gemelos Alcázar, Emilio y José. Cumplieron 51 años el pasado 4 de mayo. Llevan 15 años visitando a diario la puerta de la que fuera mítica tienda de discos Madrid Rock, que cerró en 2005. «Lo hacemos para criticar el capitalismo y el aburguesamiento de la peña», dice Emilio. «Hemos llegado a venir con un metro de nieve», subraya José. Afirman que no cobran «a nadie» que, por curiosidad, quiera hacerse una foto con ellos. «También nos han intentado llevar a los platós de TV pero no nos vendemos», apunta José. Consideran que Gran Vía y sus aledaños son como cualquier otro barrio, «aunque lo han convertido en un centro comercial».