Los hechiceros de la Caja Mágica no llevaban varita, sino raqueta, y con sus trucos cautivaron a los 12.500 aficionados que asistieron al triunfo inapelable de
España sobre
Canadá (2-0) en la final de la Copa Davis, en una tarde de gran tenis y pura diversión.
Los desempates en el primer set del primer partido, el de Roberto Bautista ante Felix Auger, y en el segundo del siguiente, el Rafael Nadal-Denis Shapovalov, fueron lo más cerca del suspense que estuvo este domingo el público de la Davis.
El
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